Playas salvajes y poco conocidas de Anaga
Más allá de Benijo, Almáciga y el Roque de las Bodegas, el litoral de Anaga esconde calas a las que no llega ninguna carretera. Antequera, Roque Bermejo, Tamadite, Las Breñas y Zapata conservan un paisaje abrupto de arena volcánica, callaos y acantilados, pero visitarlas exige bastante más preparación que una jornada de playa convencional.
En estos lugares no suele haber vigilancia, duchas, sombra, agua potable ni cobertura móvil fiable. Algunas playas solo son razonablemente accesibles en barco; otras requieren senderos largos, fuertes desniveles o pasos poco definidos. Además, la cantidad de arena y la seguridad de la orilla cambian mucho con la marea y el oleaje. Por eso conviene elegir la playa según la experiencia del grupo y no únicamente por su aspecto.
Antequera: la mejor combinación de playa remota y excursión en barco
La playa de Antequera ocupa una ensenada de la vertiente sur de Anaga, cerca de Igueste de San Andrés. Es una de las playas aisladas más atractivas del macizo porque, cuando conserva una buena franja de arena, ofrece más espacio que muchas de las pequeñas calas vecinas. Aun así, no tiene acceso por carretera ni servicios.
La alternativa más práctica es contratar previamente una embarcación desde San Andrés. Algunas actividades organizadas combinan un descenso a pie desde el entorno de Chamorga o Lomo de las Bodegas con el regreso por mar. No debe contarse con encontrar un barco esperando en la playa: el traslado, la hora de recogida y la posibilidad de desembarcar tienen que acordarse antes y pueden cancelarse si empeora el mar.
Los itinerarios a pie desde Igueste o desde el interior de Anaga son exigentes y no equivalen a un paseo señalizado hasta la costa. Hay pendientes pronunciadas, bifurcaciones poco evidentes y tramos expuestos. Para una primera visita resulta más sensato elegir una excursión guiada con retorno marítimo que intentar una travesía improvisada.
Roque Bermejo: senderismo, caserío y el extremo oriental de Anaga
Roque Bermejo es más que una playa: es un pequeño núcleo costero situado bajo el Faro de Anaga, sin conexión por carretera. La orilla combina callaos y arena según la época, mientras que el muelle proporciona otra zona de acceso al agua cuando las condiciones lo permiten. Su interés reside tanto en el baño como en el recorrido y en el aislamiento del caserío.
La aproximación habitual comienza en Chamorga y sigue el sistema de senderos PR-TF 6. Puede hacerse de ida y vuelta o formando una ruta circular por Tafada y el faro. El recorrido completo requiere buena forma física, margen suficiente de luz y calzado de montaña. Chamorga está comunicada con Santa Cruz mediante la línea 947 de TITSA, pero sus pocas expediciones obligan a comprobar cuidadosamente la ida y el regreso en la web oficial de TITSA.
Tamadite: una playa que se visita por el sendero, no por el baño
Tamadite —también escrita Tamadiste— se encuentra en la desembocadura del barranco de Afur. El camino desde el caserío atraviesa uno de los paisajes más singulares del norte de Anaga, con roca erosionada, vegetación y el cauce del barranco. Esa aproximación convierte la playa en un excelente objetivo senderista.
Sin embargo, Tamadite está expuesta a fuerte oleaje y corrientes. Debe entenderse ante todo como una parada paisajística, no como una zona segura para nadar. El PR-TF 8 continúa hacia Taganana, pero algunos de sus tramos han sufrido cierres y restricciones en los últimos años. Antes de salir hay que consultar las incidencias de Tenerife ON; si el tramo costero no está habilitado, se debe regresar por el mismo camino a Afur.
Las Breñas: paisaje espectacular y acceso poco evidente
La playa de Las Breñas se encuentra en la costa norte, en el entorno de Las Palmas de Anaga y frente a los Roques de Anaga. Su escenario es extraordinariamente fotogénico, pero llegar a la orilla es más delicado que alcanzar Benijo o Almáciga. La aproximación se relaciona con el corredor senderista que une El Draguillo con Las Palmas y Roque Bermejo, mientras que la bajada final no forma parte de un acceso cómodo de playa.
Hay pendientes, terreno irregular y sectores que pueden estar degradados o poco definidos. No es una opción apropiada para familias con niños pequeños, personas con vértigo ni visitantes sin experiencia en senderos costeros. También conviene evitarla con lluvia, calor intenso o mala mar. Si existe cualquier duda sobre la bajada final, la decisión correcta es contemplar la costa desde el itinerario principal sin intentar llegar a la arena.
Zapata: una cala para senderistas experimentados
Zapata se abre en la vertiente sur de Anaga, entre Igueste de San Andrés y Antequera. Es una cala pequeña encerrada por paredes volcánicas, mucho menos conocida que su vecina. Su aislamiento es real: no existe acceso rodado, la ruta terrestre tiene bastante desnivel y el desvío hacia la playa puede resultar difícil de localizar.
Algunas rutas enlazan Zapata con Antequera, pero incluyen pasos expuestos y no deben seguirse únicamente mediante un track descargado. Es una elección para montañeros acostumbrados a orientarse, no una alternativa fácil para quien solo busca tranquilidad. La arena puede reducirse mucho con la pleamar y una cala aparentemente protegida puede dejar de ofrecer una salida cómoda cuando sube el agua.
Otras calas todavía más remotas
Ijuana, Anosma y El Draguillo forman parte del inventario menos accesible del litoral. Ijuana está dentro de una reserva natural integral; Anosma es una cala de callaos con fuerte oleaje; y en El Draguillo se desaconseja el baño por la exposición al mar. En los tres casos el acceso marítimo es generalmente más razonable que buscar pasos informales por tierra. Visitar una costa protegida no autoriza a atravesar propiedades, abandonar senderos ni desembarcar en cualquier punto.
Benijo, en cambio, no puede considerarse ya una playa poco conocida. Se incluye como referencia porque ofrece paisaje salvaje con una aproximación mucho más sencilla desde la carretera. Es mejor elección para quien quiere arena negra y vistas de los roques sin afrontar una ruta larga, aunque también presenta fuerte oleaje, poco espacio con pleamar y limitaciones de aparcamiento.
Cómo elegir y preparar la visita
- Para combinar senderismo y barco: Antequera, con transporte marítimo reservado de antemano.
- Para una ruta completa con patrimonio costero: Roque Bermejo y el Faro de Anaga.
- Para disfrutar del barranco: Tamadite, asumiendo que el baño puede no ser seguro.
- Para senderistas expertos: Las Breñas o Zapata, solo con condiciones favorables y un itinerario verificado.
- Para una experiencia menos exigente: Benijo, Almáciga o el Roque de las Bodegas.
Antes de salir hay que comprobar mareas, oleaje, viento, temperatura y alertas. En rutas largas se necesita agua suficiente, comida, protección solar, calzado con adherencia, batería cargada y un margen generoso antes del anochecer. Es aconsejable comunicar el itinerario a otra persona y descargar los mapas para utilizarlos sin conexión, sin confiar en ellos como sustituto de la señalización o de la experiencia.
Estas playas no están acondicionadas para el turismo convencional. Precisamente por eso conservan su carácter, pero también concentran riesgos que no aparecen en una fotografía. La mejor visita no es la que llega a la cala más inaccesible, sino la que escoge una ruta adecuada, respeta los cierres y regresa sin exponerse innecesariamente.